La leyenda cuenta que si el Basilisco bebe de una fuente de agua, esta quedará
contaminada por cientos de años debido a su poderoso veneno.


El Basilisco


Esta criatura es metamórfica, lo cual quiere decir que puede cambiar su forma (estructura ósea y muscular). La primera de ellas fue de una pequeña serpiente que era capaz de matar con su veneno y con su maléfica mirada.
Más tarde, en la época Medieval, los viajeros narraron que era una criatura de unas grandes proporciones, la cual rugia con una fuerza espeluznante.

Lo único que podía matar a un Basilisco era el canto de un pequeño gallo o el reflejo de su propia mirada.
Quienes le temía siempre llevaban consigo un pequeño gallo enjaulado. Sin embargo, una de las últimas variedades que se han encontrado de este animal es que nacía del propio huevo de un gallo incubado por un sapo, y poseía cabeza, cuello y patas de gallo, cola de serpiente y alas de dragón. Sus refugios más caractéristicos, como todo dragón (ya que posee características del mismo) suele ser las cuevas en montañas o desniveles rocosos y escarpados, lejos del alcance de los humanos para no ser encontrado y poder así salir a cazar sin que se pueda determinar su escondite.

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